dijous, gener 29, 2009

Tu cielo infinito

Cuando la conocí fue como si la hubiese sentido antes en algún lugar. Recordaba que, quizás, un amigo me habló de ella. Pero, de igual modo, me sorprendió la extensión y profundidad de sus cielos. Las calles eran hieráticas e inamovibles, estaban enraizadas en el tiempo y los siglos. Pensé que no había viajado atrapando quilómetros, sino retrocediendo segundos, días y años. En uno de sus pueblos, ni un alma y el silencio era el señor de sus aceras y esquinas. Grité, pero nadie escuchó, ¿me habría vuelto mudo? Y entonces vi una luz al final del camino. Era una taberna cálida. Todos estaban allí. Fuera hacía frío y viento.

2 comentaris:

adu1 ha dit...

¿Kafka? ¿Kierkegaard?... Alfons!
Abraçada

Alfons ha dit...

Estimat mestre, venint de tu això és un elogi, que t'agraeixo molt.

 
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